EL CAMINO: "YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA, NADIE VA AL PADRE SINO POR MÍ". (JUAN 14:6)

"BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA, Y TODO LO DEMÁS SE OS DARÁ POR AÑADIDURA". (MATEO 6:33)

"Y EN NINGÚN OTRO HAY SALVACIÓN, PORQUE NO HAY OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO DADO A LOS HOMBRES, EN EL CUAL PODAMOS SER SALVOS". (HECHOS 4:12)

lunes, 7 de octubre de 2013

El Santo Rosario


“Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. Por eso, el demonio hará todo lo posible para distraernos de esta devoción; nos pondrá multitud de pretextos: cansancio, ocupaciones, etc., para que no recemos el Santo Rosario” (Sor Lucía de Fátima).


REZO DEL SANTO ROSARIO

Se comienza con la Señal de la Cruz:

Por la señal de la Santa Cruz,
✞ de nuestros enemigos,
✞ líbranos Señor, Dios nuestro.
✞ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Nos ponemos en presencia de Dios y para que la oración llegue al Cielo, pedimos humildemente perdón al Señor por nuestras faltas diciendo:

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre Verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío,
Por ser Vos quien sois, Bondad Infinita, 
y porque os amo sobre todas las cosas,
   me pesa de todo corazón el haberos ofendido, 
ayudado de Vuestra Divina Gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta
para el perdón de los pecados. Amén.

Se reza el Credo de los apóstoles, sosteniendo la Cruz en la mano derecha.

Creo en un sólo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un sólo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:  
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho, 
que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del Cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, 
y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de  Poncio Pilato; 
Padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; 
y de nuevo vendrá con Gloria para juzgar a vivos y muertos,
y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo, recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica.
Confieso que hay un sólo Bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

Se avanza a la primera cuenta grande, y se reza un Padre Nuestro:

Padre nuestro, que estás en el Cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu Voluntad en la tierra como en el Cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, 
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer  en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

A continuación, en las tres cuentas pequeñas, se rezan tres Ave Marías del siguiente modo:

Para aumentar nuestra fe:

Dios te salve, María,
llena eres de gracia; 
el Señor es Contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres,
y Bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

  Para aumentar nuestra esperanza:

Dios te salve, María…

Para aumentar nuestra caridad:

    Dios te salve, María…   

Se avanza a la siguiente cuenta grande, se reza un Gloria: 

Gloria al Padre  y al Hijo y al Espíritu Santo
como era en un principio, ahora y siempre,
y por los siglos de los siglos. Amén.

Y se añaden dos oraciones, a Jesús y a María, suplicando misericordia para la salvación de todas las almas.  

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados,  
líbranos del fuego del infierno,
lleva todas las almas al cielo
especialmente aquellas que más necesitan de tu Misericordia. 
Amén. 

María, Madre  de Gracia, Madre de Misericordia,
defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos,
en la hora de nuestra muerte. Amén.

En la cuenta grande intermedia, se ofrece el Santo Rosario por las intenciones que desee. Se recomienda ofrecerlo por las Benditas Almas del purgatorio, y por la conversión de los pecadores y su salvación, pidiendo misericordia por todos nosotros y nuestras almas.

Luego se enuncia el primer misterio correspondiente del día y después de leer el pasaje bíblico correspondiente, se hace un momento de silencio contemplando la escena.

En esa misma cuenta, se reza: Padre nuestro…

Avanzando por las cuentas pequeñas se rezan 10 Avemarías: Dios te salve, María…

Y detrás el Gloría al Padre…
Y Oh Jesús mío, …
Y María, Madre de Gracia…

En la siguiente cuenta grande se enumera el siguiente misterio y se procede como en el caso anterior, (Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria, Oh Jesús Mío, María, Madre de Gracia…) hasta completar los cinco correspondientes al día.

De vuelta en la cuenta grande central, se reza la Salve:

Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh, Clementísima, oh Piadosa, oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros, Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro
Señor Jesucristo.

Después recitamos las Letanías Lauretanas:

Señor, ten piedad. (Señor, ten piedad).
Cristo, ten piedad. (Cristo, ten piedad).
Señor, ten piedad. (Señor, ten piedad). 
Cristo, óyenos. (Cristo, óyenos).
Cristo, escúchanos. (Cristo, escúchanos). 

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Santa Trinidad, un sólo Dios, ten misericordia de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros. 
Santa  Virgen de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros.
Madre Purísima, ruega por nosotros.
Madre Castísima, ruega por nosotros.
Madre Virginal, ruega por nosotros. 
Madre sin mancha, ruega por nosotros.
Madre Inmaculada, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del buen consejo, ruega por nosotros. 
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros. 
Virgen Prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Sede de la sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros. 
Vaso de honor, ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la alianza, ruega por nosotros.
Puerto del cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros.
Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los profetas, ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles, ruega por nosotros. 
Reina de los mártires, ruega por nosotros.
Reina de los confesores, ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.
Reina asunta a los cielos, ruega por nosotros.
Reina del santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz,  ruega por nosotros.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.   
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor. 
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.                                                
R. para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

Oremos: Concédenos, Señor y Dios nuestro, que podamos gozar de la salud del alma y del cuerpo, y por la intercesión de la Santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Para finalizar, rezamos por las intenciones del Santo Padre y para ganar las santas indulgencias, en las cuentas que faltan para llegar otra vez a la Cruz:

Padre Nuestro…

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia…

Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, llena eres de gracia…

Dios te salve María, Esposa del Espiritu Santo, llena eres de gracia…

Gloria al Padre…

Oh Jesús mío…

María, Madre de Gracia…

Y para finalizar se hace la señal de la Cruz, con el rosario en la mano:

✞ En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



MISTERIOS GOZOSOS (lunes y sábados)

1º Misterio: La Anunciación del Ángel a la Virgen María y la Encarnación del Hijo de Dios

“Al sexto mes envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Salve, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó por estas palabras y se preguntaba que significaba este saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz a un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió «El Espírito Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será Santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía estéril, porque no hay nada imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel, dejándola, se fue.” (Lc. 1, 26- 38)

2º Misterio: La visita de María Santísima a su prima Santa Isabel

“En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludo a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño de su seno, Isabel quedo llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el Fruto de tu vientre; y ¿cómo es que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirán las cosas que fueron dichas de parte del Señor!».” (Lc. 1, 39- 45)

3º Misterio: El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en el portal de Belén

“Por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.” (Lc. 2, 1- 7)

4º Misterio: La presentación del Niño Jesús en el Templo

“Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor» y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomo en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu Palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y madre estaban admirados de lo que se decía de él.

Simeón les bendijo y dijo a María: «Éste está puesto para caía y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción – ¡y a ti misma una espada de atravesará el alma! – a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».” (Lc. 2, 22- 35)

5º Misterio: El Niño Jesús, perdido y hallado en el Templo

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando». Él les dijo:«Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.” (Lc. 2, 41- 52)

MISTERIOS LUMINOSOS (jueves)

1º Misterio: El Bautismo de Jesús en el río Jordán

“Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?». Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia». Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu Santo de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco».” (Mt 3, 13- 17)

2º Misterio: El comienzo de los signos de Jesús en las Bodas de Caná

“Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y no tenían vino porque se había acabado el vino de la boda. Le dice a Jesús su madre: «No tienen vino». Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora». Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que Él os diga».

Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dije Jesús: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora – les dice- y llevadlo al maestresala». Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de donde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían) llama el maestresala al novio, y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior: Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora».

Tal comienzo de los signos hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria y creyeron en él sus discípulos.” (Jn 2, 1- 11)

3º Misterio: El anuncio de Jesús sobre el Reino de Dios y su invitación a la conversión

“Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva».” (Mc 1, 14- 15)

“Y le vienen a traer un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde Él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: «Tus pecados te son perdonados». Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: «¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar los pecados, sino Dios solo?». Pero al instante, conociendo Jesús en su Espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: «¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralitico: tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate, toma tu camilla y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar los pecados –dice al paralítico- A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». Se levantó y al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios diciendo: «Jamás hemos visto cosa parecida».” (Mc 2, 3-12)

4º Misterio: La Transfiguración de Jesús en el Monte Tabor

“Unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías, los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con Él. Cuando ellos se separaron de Él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra, y al entrar en la nube, se llenaron de temor. Y vino una voz desde la nube que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido, escuchadle». Cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.” (Lc 9, 28-36)

5º Misterio: Jesús instituye la Eucaristía

“Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, esto es mi Cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. Y os digo que desde ahora no beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en que lo beba con vosotros, de nuevo, en el Reino de mi Padre».” (Mt 26, 26- 29)

MISTERIOS DOLOROSOS (martes y viernes)

1º Misterio: La oración de Jesús en el Huerto de los Olivos

“Van a una propiedad, cuyo nombre es Getsemaní, y dice a sus discípulos: «Sentaos aquí mientras yo hago oración.» Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia. Y les dice: «Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad.» Y adelantándose un poco, caía en tierra y suplicaba que a ser posible pasara de Él aquella hora. Y decía «¡Abba, Padre! todo es posible para Ti, aparta de Mi esta copa; pero no sea lo que Yo quiero, sino lo que quieres Tú.» viene entonces y los encuentra dormidos; y dice a Pedro: «Simón, ¿duermes?, ¿ni una hora has podido velar? Velad y orad para que no caigáis en la tentación; que el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» y alejándose de nuevo, oró diciendo las mismas palabras. Volvió otra vez y los encontró dormidos, pues sus ojos estaban cargados; ellos no sabían que contestarle. Viene por tercera vez y les dice: «Ahora ya podéis dormir y descansar. Basta ya. Llego la hora. Mirad que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos!¡vámonos! Mirad, el que me va a entregar está cerca.»” (Mc 14, 32- 42)

2º Misterio: La Flagelación de Nuestro Señor

“Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: «¿A quién queréis que suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?», pues sabía que le habían entregado por envidia. Mientras estaba sentado en el tribunal, le mando a decir su mujer: «No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.» pero los sumos sacerdotes y los ancianos persuadieron a la gente para que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Y cuando el procurador les dijo: «¿A cuál de los dos queréis que os suelte?», respondieron: «¡A Barrabás!» Díceles Pilato: «Y ¿Qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?» Dicen todos: «¡Sea crucificado!» «Pero ¿Qué mal ha hecho?» preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: «¡Sea crucificado!».

Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: «Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.» Y todo el pueblo respondió: «¡Su Sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces les soltó a Barrabás, y a Jesús, después de azotarle, se lo entrego para que fuera crucificado.” (Mt 27, 15-26)

3º Misterio: La Coronación de espinas

“Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de Él, le hacían burla diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!» y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza. Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle.” (Mt 27, 27- 31)

4º Misterio: Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario

“Ellos gritaron: «¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!» Les dice Pilato: «¿A vuestro Rey voy a crucificar?» Replicaron: «No tenemos más rey que el César». Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron pues a Jesús, y Él, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota.” (Jn 19, 15- 17)
“Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por Él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. Porque llegaran días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron! Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Sepultadnos! Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿Qué se hará?». Llevaban además a otros dos malhechores para ejecutarlos con Él.” (Lc 23, 27- 32)

5º Misterio: La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo

“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando suertes. Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «Ha salvado a otros; que se salve a sí mismo si es el Cristo de Dios, el Elegido.» También los soldados se burlaban de Él y, acercándose, le ofrecían vinagre y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!». Había encima de Él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos.»” (Lc 23, 33- 38)

“Era ya cerca de la hora sexta cuando se oscureció el sol y toda la tierra se quedó en tinieblas hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio, y Jesús, dando un fuerte grito dijo: «Padre, en tus manos pongo mi espíritu.» Y dicho esto, expiró.” (Lc 23, 44- 46)

MISTERIOS GLORIOSOS (miércoles y domingos)

1º Misterio: La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

“Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella. Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve. Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. El ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: «Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo he dicho.» Ellas partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos.” (Mt 28, 1- 8)

2º Misterio: La Ascensión de Nuestro Señor a los cielos

”Ellos, en cambio, habiéndose reunido, le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando le vas a restablecer el Reino a Israel?» Él les contestó: «No es cosa vuestra el conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; al contrario, vosotros recibiréis una fuerza, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, y de este modo seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra». Y dicho esto fue levantado en presencia de ellos, y una nube le ocultó a sus ojos. Como ellos estuvieran mirando fijamente al cielo mientras Él se iba, se les presentaron de pronto dos hombres vestidos de blanco que les dijeron: «Galileos, ¿Por qué permanecéis mirando al cielo? Este Jesús, que de entre vosotros ha sido llevado al cielo, volverá así tal como le habéis visto marchar al cielo.»” (Ac 1, 6- 11)

3º Misterio: La venida del Espíritu Santo sobre María Santísima y sobre los Apóstoles

”Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; se llenaron del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Residían en Jerusalén hombres piadosos, venidos de todas las naciones que hay bajo el cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congrego y se llenó de estupor, porque cada uno le oía hablar en su propia lengua. Estupefactos y admirados decían: «¿Es que no son galileos todos estos que están hablando? Pues ¿Cómo cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa: Partos, medos y elamitas; los que habitamos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, el Ponto, Asia, Frigia, Panfilia, Egipto, la parte de Libia fronteriza con Cirene; los romanos residentes aquí, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios?» Todos estaban estupefactos y perplejos y se decían unos a otros: «¿Qué significa esto?» Otros en cambio decían riéndose: «¡Están borrachos!»” (Ac 2, 1- 12)

4º Misterio: La Asunción de María Santísima a los cielos

”Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús. Os decimos esto como palabra del Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron. El mismo Señor bajará del cielo con clamor, en voz de arcángel y trompeta de Dios, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolados, pues, mutuamente con estas palabras.” (1 Tes 4, 13- 18)

5º Misterio: La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado

“Un gran signo apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.” (Ap 12,1)



Las quince promesas de la Virgen María
A quienes recen el Santo Rosario

1.- El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2.- Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3.- El Rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará de los pecados y exterminará las herejías.
4.- El Rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por Dios y los elevará a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio se santificarán!
5.- El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.
6.- El que con devoción rezare mi Rosario, considerando misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en las gracias, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7.- Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.
8.- Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
9.- Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del Rosario.
10.- Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
11.- Todo lo que se me pidiere por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12.- Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13.- Todos los que recen el Rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los bienaventurados del cielo.
14.- Los que rezan mi Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15.- La devoción al santo Rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.  


                          

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